Capítulo 7 - Test de capacidad
Tras unas horas
reconociendo su nuevo cuerpo, el nuevo Jac robótico decidió salir a la calle
para conocer sus límites.
Su primera misión fue sencillamente
circular por las calles de Barcelona sin que nadie se diera cuenta de que era
un robot. Y su plan sencillamente fue un rotundo éxito. Absolutamente nadie se dio
cuenta de que Jac era un hombre cibernético de metal. Es más, hasta le
detuvieron para preguntarle sobre las indicaciones para ir al barrio gótico. Tal
vez se arriesgó un poco al responder al turista que le preguntó en su propia
lengua (con una dicción mejor que la del propio turista). El chino mandarín.
Más tarde, Jac decidió ir
a la montaña de Collserola para practicar sus nuevos atributos físicos. Allí
corrió, saltó, tumbó algunos árboles y hasta levantó piedras de más de 200 toneladas.
Al terminar de
ejercitarse, Jac tenía la idea de volver al almacén para comer algo, tal vez
comida china a domicilio, pero su parte robótica le recordó que no necesitaba
alimentarse nunca más. En ese instante sintió una pena enorme, ya que aunque últimamente
se había alimentado de comida basura, él disfrutaba mucho comiendo. A partir de
ahora se tendría que conformar con corriente de 220V.
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