Capítulo 5 - Destrucción



Cuando Jac se dio cuenta que su obsesión por el robot le había destrozado la vida empezó a destruirlo todo. Tal vez su embriaguez tuvo algo que ver con su terrible reacción. Las herramientas volaban de un lado al otro del local destruyendo todo lo que encontraban a su paso. Las llaves inglesas, las tenazas, el soldador; las bujías, los motores, los componentes; las mesas, las estanterías, los fregaderos,… todo acabó destruido! Todo excepto una cosa. Su gran creación, aquel hombre de metal tal parecido a él.
De golpe todo aquel centro de producción había desaparecido, tan sólo quedaba Jac y su doble metálico. Aquella aleación invencible lo había resistido todo.
Jac se quedó mirando con rabia al robot. No entendía como no lo había podido destruir. No era consciente de que había creado a un ser casi perfecto.
De la mirada de rabia pasó al insulto. Dejó al robot empapado de su odio y ardor. Cuando los insultos del diccionario ya se habían terminado, siguió con desprecios inventados. Su ira fue aumentando hasta que de las palabras pasó a los golpes.
Primero con las manos, después con los puños y finalmente con todo su cuerpo: pies, rodillas, cabeza…
Mientras golpeaba inútilmente a ese ser que despreciaba estaba a punto de ocurrir algo inesperado. El robot seguía enchufado a la corriente, aunque el interruptor estaba apagado. En uno de los golpes, el robot se tambaleó y perdió el equilibrio cayendo encima de Jac. Con la mala suerte de que una llave inglesa que estaba en la mesa de enfrente, chocó contra la cabeza del robot y salió rebotada al encuentro del interruptor.
El robot, que se encontraba encima de Jac, cargó sus condensadores y empezó calentarse.
Jac que no podía moverse debido al peso de la aleación del robot movió los brazos para intentar escaparse. En uno de esos movimientos toco uno de los circuitos principales del robot (lo que para el ser humano sería la vena aorta). Jac se empezó a electrocutar. Todo su cuerpo se estremecía y tan sólo pudo, con su boca, pronunciar la palabra “sálvame”. Intentó que el robot obedeciera sus órdenes, pero el robot no reaccionó como Jac esperaba. Agarró con sus brazos el cuerpo de su creador y aumentó el voltaje de su cuerpo. En pocos segundos el cuerpo de Jac había quedado completamente calcinado.

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